Hay que Contagiar la Rabia

Toda mi vida he tratado de domesticar la rabia que me dejaron en la sangre.
Es una herencia, que he tratando de domar.
He conseguido hacerlo, por partes.
Aunque la realidad de este país lo único que va confirmando es que esa rabia es genuina y tiene fundamentos, que no es una sinrazón, que no está injustificada.
Soy burguesa, sí. Estoy lejos en el tiempo y en el espacio de las causas de esa rabia, pero no por eso dejan de existir -la rabia, las causas y sus nuevas formas- y relacionarse conmigo, con mi consciencia.
Sé perfectamente que la tortura existe, que la pobreza existe, que la persecución violenta del Estado existe, que las alianzas mal sanas de un poder mal sano existen; sé que gente cercana a mí sufrió y sigue sufriendo por la violencia que un Estado cerrado al diálogo, ciego a la justicia, le infligió.
Soy artista, sí y no dejo de mirar la injusticia, la desigualdad, con rabia en los ojos.

Estamos en octubre del año 2014, veo este encabezado: Entre el 69 y 79, política de exterminio; represión brutal en Guerrero: Comisión de la verdad.
y luego veo éste: Cronología del caso Ayotzinapa: Un mes y los 43 normalistas aún no aparecen.

¿Nos tardaremos tanto tiempo para que una “Comisión de la verdad” nos diga dónde están los normalistas, por qué los atacaron, por qué mataron a tres, por qué los desaparecieron, y sobre todo quiénes fueron? ¿Qué vamos a hacer?

Para cerrar y darle un poco más de carne a esta rabia que hace hervir la sangre, les transcribo unas palabras de Lucio Cabañas en Ayotzinapa, dichas hace más de 40 años…

“¿Quiere la paz? ella vive bien ¿qué le importa que no coma la mayoría del pueblo? y dice que no, que estos alborotadores se deberían acabar y lo comentan acostados, fumándose un puro, un cigarro, acostados en la hamaca; no lo comentan sudando, acarreando leña, no lo comentan arando, no lo comentan hachando, allá tumbando árboles, no lo comentan tarecuando, o pizcando maíz, pues no andan trabajando… No, los que andan trabajando esos opinan bien de nosotros. Pero los que están acomodados dicen: la culpa de lo que pasa en Guerrero la tienen esos agitadores como Genaro Vázquez y Lucio Cabañas, si no fuera por ellos no hubieran venido aquí los soldados. Pero resulta que antes de que Genaro se viniera al monte y antes de que nosotros estuviéramos aquí pasó la matanza de 18 campesinos en Tierra Caliente. Antes de que estuviéramos en el monte, pasó la masacre de estudiantes y de campesinos en Chilpancingo por la lucha contra Caballero Aburto. Pasaron asesinatos por donde quiera y hay compañeros aquí que tienen sus padres asesinados, antes de venirnos al monte, incluso mi padre… Entonces no es una cosa que viene por culpa de Genaro o por Lucio, nosotros venimos por aquello. Porque vino el gobierno a asesinar, a quemar, a matar, a fusilar, es que nosotros nos venimos contra eso. Primero vino el gobierno matando, persiguiendo, encarcelando, golpeando, violando. Primero vino el gobierno así, con sus ricos pistoleros, con sus guardias blancas, con sus judiciales, asesinando el pueblo, primero vinieron ellos y luego vinimos nosotros…”