El rumor del incendio / Proyecto La Rebeldía

– Acerca del proyecto La Rebeldía:

¿Puede una mirada crítica al pasado transformar el futuro? ¿Cómo fue el mundo de nuestros padres? ¿Qué heredamos? ¿Qué luchas se libraron antes de que naciéramos? ¿Qué es la rebeldía en el siglo XXI? ¿Cómo se configura la disidencia hoy? ¿Cómo se construye un mejor país? ¿Cómo se reduce la desigualdad? ¿Cómo procuramos nuestras libertades? ¿Cómo politizamos nuestras vidas? ¿Se puede cambiar a México por la vía armada? ¿No? ¿Entonces cómo? ¿Se puede ser revolucionario e institucional al mismo tiempo? ¿Cómo ser actores? ¿Hay otros sistemas de gestión? ¿Por qué es tan difícil criticar éste? ¿Habría que inventar otro? ¿Mejorar éste? ¿Un error del pasado podría ser una llave para el futuro? ¿Cómo recuperamos la esperanza?

El proyecto se compone de tres segmentos:

El Rumor del Oleaje: es un blog donde, durante 7 meses, compartimos en entregas quincenales la investigación teórica e iconográfica que hicimos sobre los movimientos armados en México durante la segunda mitad del siglo XX acompañada de reflexiones políticas actuales. Hemos dejado de publicar, pero la información sigue en la red. Buscar: elrumordeloleaje

El Rumor del Incendio: es un documental escénico sobre la vida de la ex guerrillera, historiadora y profesora Margarita Urías Hermosillo y una exposición de la información publicada en el blog. Mira: Ontheboards

El Rumor del Momento: es un libro compuesto por colaboraciones de 24 personas de diferentes edades y profesiones; a partir de la convivencia de distintas voces se busca configurar un camino a futuro, un mapa de esperanza.

Partimos de la necesidad de mirarnos reflejados en otras personas: de mirar nuestro tiempo en relación a otras generaciones, de crear coordenadas para ubicarnos en el México del año 2010; de la idea de contar una historia que no esté buscando validar un estado de cosas, queremos configurar un relato que nos permita situarnos, entendernos, asentar el presente como un momento en un proceso que ni empieza ni acaba hoy.

Durante los sesentas y setentas se conformaron en México decenas de guerrillas, con diferencias políticas e ideológicas notables. La principal división se puede realizar entre los movimientos armados rurales y los urbanos: mientras los primeros buscaron la solución de ciertas demandas concretas vinculadas a sus lugares de origen, los segundos por lo general buscaban la transformación del mundo.

El saldo de estos episodios fue un número indefinido de muertes, presos políticos y alrededor de un millar de desapariciones forzadas. Se trataba de una juventud de origen rural, popular y clasemediero que vio en las acciones revolucionarias el único camino para cambiar un Estado en donde no encontraban alternativas a sus demandas.
Hay un momento en el que ciertos hombres y mujeres consideran que no sólo sería preferible otra manera de estar en el mundo, sino que les resulta intolerable ser parte de una realidad ordenada de ese modo y entonces arriesgan la propia vida con tal de subvertirlo. Muchas veces esto sucede partiendo de que “colocarse al margen de la ley es la única ubicación honesta cuando la ley no es pareja, cuando la ley está para defender los intereses de una minoría en perjuicio de la mayoría”.

¿Cuánta voluntad y cuántas razones hacen falta para arriesgar la vida cuando la pasividad es tan fácil, tan natural? ¿Qué impulsó a esos hombres y mujeres a tomar las armas, abandonando el confort y la inercia cotidiana en pos de una transformación?

Walter Benjamin afirmó que “las revoluciones no son la locomotora de la historia hacia el futuro prometido, sino que son el manotazo hacia el freno de emergencia que da el género humano que viaja en ese tren”.

Y así, absolutamente conscientes de las diferencias que nos separan del México de los 60s y 70s, nos sentimos inmersos en una profunda desazón. Enfermos. En un país en el que nos hemos vuelto insensibles a la desigualdad y, a nuestro parecer, incapaces de configurar proyectos políticos portadores de esperanza. Sentimos un enclaustramiento frente a la opinión, muy generalizada, de que el mundo está definitivamente cerrado y que ya no existe más que un único sistema de gestión política social y cultural. Sistema al que además resulta muy difícil criticar, aunque en lo cotidiano nos enfrentamos a sus enormes grietas, a sus terribles desventajas. La indignación, la resistencia, la protesta, el desvío, la revuelta y la insurrección se nos presentan como cosas del pasado.

Esta investigación, este proyecto está lejos de ser una arenga para tomar las armas, es, en realidad, una tentativa por recuperar la idea de utopía y la posibilidad de crear nuevos pensamientos que nos permitan imaginar mundos más justos. Ver el dibujo en el esbozo y aventurar algunas ideas sobre el futuro. Esperemos que zarpen, ya sabremos después si llegaron a su destino.
Las razones del corazón no se cuestionan, se acatan.

Lagartijas tiradas al sol, México D.F., 2010

Coordinación general y texto: Luisa Pardo y Gabino Rodríguez
Asistente general: Mariana Villegas
Con: Francisco Barreiro, Luisa Pardo y Gabino Rodríguez
Diseño e investigación iconográfica: Juan Leduc
Video: Yulene Olaizola
Diseño de Iluminación: Marcela Flores y Juanpablo Avendaño
Iluminación en gira: Sergio López Vigueras
Video en gira: Carlos Gamboa
Maquetas: Francisco Barreiro
Actores en video: Harold Torres, Cesar Ríos y Mariana Villegas
Asesoría técnica en video e Isadora: Emiliano Leyva
Producción: La Dirección de Teatro de la Universidad Nacional Autónoma de México en colaboración con Lagartijas tiradas al sol.

Entrevista en Madrid

Por: Pepe Henríquez

Publicado en: Revista Diagonal

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La Invención de Nuestros Padres

Por: Gabino Rodríguez

Publicado en: Ciclo del mismo nombre, Teatro el Milagro 2012

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Los límites del Yo: Representar la Familia

Por: Julie A. Ward

Publicado en: Premio Ensayo 2012

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